Posteriormente, la directora de ISFO, Pilar Fernández, ha destacado que las tecnologías emergentes y las aplicaciones digitales ya no son promesas futuristas, sino realidades que transforman la gestión de los cuidados y la investigación. Fernández ha hecho un llamamiento al liderazgo enfermero, señalando que formarse en competencias digitales es una “nueva forma de cuidar”. Para la directora de ISFOS, los profesionales deben ser protagonistas y no meros espectadores, ya que son el los quienes, con su sensibilidad y compromiso ético, convierten la innovación en una herramienta útil para el paciente y la sociedad.
En la misma línea, el decano accidental de la facultad, Luciano Rodríguez, ha recalcado que no se debe luchar contra la inteligencia artificial, sino aprender a trabajar con ella para extraer una profesión de conocimiento y cercanía humana, y que el reto actual es integrar la innovación con la humanización y la ciencia. Asimismo, ha subrayado el compromiso de la Universidad de Granada en la formación de profesionales críticos preparados para un modelo de asistencia innovadora y segura.
Análisis de la enfermería del siglo XXI
La jornada técnica dio comienzo con la ponencia de Juan Luis Rubio, vicerrector de la UDIMA, quien analizó el uso de la inteligencia artificial y los drones como herramientas punteras que ya están transformando la gestión de los cuidado y la asistencia en situaciones de emergencia. Rubio destacó que el despliegue de drones sanitarios tiene el potencial de mejorar drásticamente la supervivencia en contextos críticos, aunque subrayó que su éxito depende de la coordinación extrema y una integración fluida entre la tecnología y los equipos humanos. A pesar de los beneficios evidentes mostrados a través de ejemplos prácticos, el ponente advirtió que el mayor obstáculo actual es la compleja carga burocratiza y regulatoria, ya que la normativa vigente impide el vuelo inmediato de estos dispositivos ante una urgencia sin cumplir con protocolos previos, lo que plantea el reto de simplificar los procesos administrativos para que esta innovación sea plenamente efectiva en el sistema de salud.
La segunda ponencia, a cargo de César Rodríguez, socio de Talam IA, se centró en el impacto clínico de las tecnologías emergentes dentro de un sistema sanitario que afronta una presión asistencial creciente por el aumento de la complejidad de los pacientes y la limitación de recursos. Rodríguez defendió un ecosistema tecnológico basado en tres pilares -la inteligencia artificial, los dispositivos médicos digitales y la conectividad remota- como herramientas diseñadas no para sustituir profesional, sino para proporcionarle fórmulas que permitan optimizar el tiempo dedicado a las patologías más complicadas. A través de proyectos de vanguardia como NeuroSphere(Hospital de la Princesa) o el dispositivo de monotorización cerebral Episera, el experto mostró cómo la telemedicina y los algoritmos proactivos permiten realizar ajustes de tratamiento remoto y reducir la carga hospitalaria. El ponente concluyó que estas innovaciones, incluyendo los sistemas de simulación que mejoran el día a día profesional, no reemplazan la labor humana, sino que empoderan la enfermería en su rol de liderazgo y gestión de cuidados, subrayando que la verdadera transformación del sistema de salud no reside en las máquinas, sino en la capacidad de las enfermeras para dirigir estos nuevos modelos asistenciales.
La innovación aplicada a la captación profesional centró el siguiente bloque de la mañana, donde Manuel Revuelta, supervisor de Formación, Docencia e Innovación en el Hospital Universitario Puerta del Hierro-Majadahonda, compartió las calves para transformar la formación enfermera. Revuelta presentó un exitoso proyecto persona implementado en la sanidad madrileña consistente en una aplicación móvil que ya utilizan más de 58.000 usuarios y que integra herramientas facilitadoras como mapas virtuales de los hospitales para mejorar la organización del trabajo. El experto señaló que la inteligencia artificial no llega para desplazar al profesional, sino para potencia sus capacidades, animando al colectivo a mantener una “mente abierta” para liderar una tecnología que permite una mayor involucración en los procesos sanitarios y una gestión más eficiente del día a día.
La vertiente investigadora de la profesión cobró protagonismo de la mano de Alejandra González, enfermera escolar en Ceuta y experta en la materia, quien analizó cómo la IA se ha convertido en una liado presente y necesario para la producción científica enfermera. González hizo hincapié que, si bien estas herramientas optimizan la eficiencia en tareas de búsqueda, organización de ideas o mejora de la escritura mediante borradores, su uso debe extenderse como un complemento y nunca como un sustituto. Durante su intervención, advirtió sobre el fenómeno de las “alucinaciones” de la IA -casos en los que el sistema inventan información ante la falta de datos reales-, lo que hace imprescindible la validación humana constante. Tras facilitar el manejo de herramientas específicas para ensayos clínicos como Spirit-AI, Consort-AI, Tripod-AI o Probast-AI, la experta concluyó que el gran reto actual es seguir investigando con inteligencia humana frente a tecnologías cada vez más potentes reafirmando que la esencia del cuidado es un acto profundamente humano que ninguna máquina podrá replicar en el trato con el paciente.
El factor humano y el liderazgo transformador fueron los ejes de la ponencia de Almudena Santano, directora gerente del Hospital Infanta Cristina, quien profundizó en las claves para liderar con humanismo en la era de la inteligencia artificial. Santano destacó la empatía como herramienta fundamental para “ponerse en los zapatos del otro”. La ponente fue contundente al afirmar que, dado que la tecnología no puede suplir la esencia de una persona, es vital ejercer un liderazgo sólido que sitúe a los profesionales y a sus sentimientos en el centro de la estrategia sanitaria, fomentando espacios compartidos de escucha y representación donde el valor humano sea el motor para construir el futuro de la enfermería.
Como conclusión unánime de todas las intervenciones de este 12 de mayo, los expertos han coincidido en que, aunque la inteligencia artificial y las herramientas digitales representan un avance sin precedentes, nunca podrán sustituir la empatía, el juicio clínico y la escucha activa que define la identidad enfermera. El consenso general sitúa a la tecnología como una aliada que suma capacidades, pero cuya brújula debe ser siempre la ética y el sentido humano de los cuidados que solo un profesional puede aportar para discernir el cómo y el cuándo de cada proceso.